Subir a un avión, especialmente las primeras veces, genera una mezcla de respeto y temor. La falta de control sobre lo que ocurre en el aire provoca sentimientos encontrados en algunos pasajeros, a pesar de que las estadísticas confirman que volar es la forma de transporte más segura. Sin embargo, esa seguridad no elimina el miedo de quienes se sienten vulnerables en cada despegue y aterrizaje.

Las cifras son contundentes: la probabilidad de fallecer en un accidente aéreo es de 1 entre 8 millones, mientras que en automóvil es de 1 entre 1,000. La diferencia es abismal. Pero, aunque volar es extraordinariamente seguro, surgen dudas sobre qué ocurre en caso de un accidente y si existen zonas dentro del avión más seguras que otras.
La respuesta es afirmativa, aunque, contrariamente a lo que muchos creen, pagar más por un asiento en primera clase no garantiza mayor protección. En su participación en el podcast The Wild Project, el ingeniero aeroespacial Sergio Hidalgo explicó que, tras realizar estudios con aviones estrellados —utilizando maniquíes y sensores— se concluyó que la parte trasera del avión es la más segura.
Este dato contrasta con el costo de los asientos, ya que la zona más cara es la delantera, justo la que presenta mayor riesgo en caso de accidente. “Creo que esto se debe a que la parte delantera es la que primero impacta. Esto se ha constatado en los accidentes recientes”, afirmó Hidalgo.
De acuerdo con un estudio de la revista Popular Mechanics, los pasajeros ubicados en la parte trasera tienen aproximadamente un 40% más de probabilidades de sobrevivir en comparación con quienes están al frente. Esto se explica porque, además de que el frente es más propenso a sufrir daños severos en impactos o explosiones, la energía del choque se disipa de adelante hacia atrás, por lo que las fuerzas más intensas afectan primero la cabina y los asientos delanteros.
También influye que, en la mayoría de las aeronaves, las salidas de emergencia traseras suelen estar menos congestionadas, facilitando la evacuación. Asimismo, en ciertos tipos de accidentes, el fuselaje trasero ofrece una mayor amortiguación, lo que reduce la fuerza del impacto.
En definitiva, si bien los estudios indican que la parte trasera del avión es generalmente la más segura en caso de accidente, las probabilidades de que ocurra un siniestro aéreo son prácticamente nulas. Por ello, este aspecto no debería ser determinante al elegir un asiento.
Argentilandia Diario ★De Argentina Para El Mundo★
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