El vocero del primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, reafirmó este viernes que la soberanía sobre las islas Malvinas “recae en el Reino Unido”. En esa misma línea se expresó la Secretaria de Estado para Asuntos Exteriores y de la Mancomunidad, Yvette Cooper.

Ambos funcionarios se manifestaron con énfasis tras la difusión de un informe en el que se asegura que Estados Unidos estaría revisando su posición neutral en la disputa de soberanía entre el Reino Unido y Argentina. Londres sostiene su derecho a la autodeterminación de los isleños.
“El pueblo de las Islas Falkland ha votado abrumadoramente a favor de seguir siendo un territorio británico de ultramar. Siempre hemos apoyado el derecho de los isleños a la autodeterminación y mantenemos que la soberanía resides en el Reino Unido”, afirmó el vocero del primer ministro Starmer.
Por su parte, Cooper señaló: “Las Islas Falkland son británicas: la soberanía reside en el Reino Unido, y la autodeterminación en los isleños. Como dijo Stephen Doughty esta semana en el Parlamento, nuestro compromiso con las Malvinas es inquebrantable.” Doughty, responsable de Europa, Norteamérica y los Territorios de Ultramar, había declarado días atrás que el compromiso británico “con la autodeterminación, la soberanía y la defensa” de las Malvinas y su pueblo “es firme y siempre será prioritario”.
La agencia Reuters publicó un cable en el que indica que, entre las posibles medidas del Gobierno estadounidense para castigar a sus aliados que no apoyaron a Donald Trump en el conflicto con Irán, se estaría evaluando respaldar a Argentina en su reclamo por las Malvinas. Esta represalia estaría vinculada a la negativa o reticencia de algunos aliados a brindar acceso, bases o derechos de sobrevuelo para la guerra junto a Israel contra Irán. La misma fuente agregó que Trump también desearía expulsar a España de la OTAN, aunque esto no sería posible según las reglas de la Alianza Atlántica.
En este contexto, se dio a conocer que Javier Milei está invitado a la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), que se realizará en Londres en julio. El presidente argentino manifestó en diciembre su intención de viajar al Reino Unido entre abril y mayo, aunque ese viaje aún no está confirmado. Milei pretende encontrarse con Nigel Farage, líder de la ultraderecha británica.
La situación se enmarca además en un intento del Gobierno argentino por reactivar el diálogo con Londres, interrumpido desde la salida de Diana Mondino como canciller en octubre de 2024. Sus sucesores, Gerardo Werthein y Pablo Quirno, adoptaron una postura menos dialoguista respecto al Atlántico Sur, y desde entonces no se han retomado las reuniones.
Esta coyuntura pone en riesgo una candidatura argentina a nivel internacional, en particular la de Rafael Grossi para la Secretaría General de Naciones Unidas. Fuentes diplomáticas en Buenos Aires indicaron que la embajadora Mariana Plaza tuvo un gesto poco habitual para la causa soberana argentina, al recibir en la embajada londinense al candidato británico a la Corte Internacional de Justicia, Dapo Akande, un académico nacionalizado africano. Históricamente, los británicos no han apoyado las candidaturas argentinas en organismos internacionales.
Plaza también explora junto con Quirno la posibilidad de negociar un acuerdo comercial con el Reino Unido, ya sea bilateral o en el marco del Mercosur. No obstante, los recientes acuerdos estrechos en áreas comerciales, estratégicas y militares firmados entre Brasil y Londres, y los convenios similares que el Reino Unido ha establecido con Chile y Uruguay, dejan a Argentina en una posición rezagada, agravada por las divisiones políticas internas y un enfoque intermitente sobre la cuestión Malvinas.
Asimismo, la empresa israelí Navitas —aliada de Milei— comenzará a explotar petróleo en 2028 junto a la británica Rockhopper en las islas, lo que se interpreta como un golpe a la historia y reclamo argentino.
Pese a ello, el portavoz de Downing Street aseguró este viernes que el gobierno de Starmer “no podría ser más claro sobre la posición del Reino Unido” y reafirmó que “la soberanía reside en el Reino Unido y el derecho de los isleños a la autodeterminación es primordial”. Añadió que “ya hemos expresado esta postura de forma clara y constante a las sucesivas administraciones estadounidenses, y nada cambiará eso”.
En el Reino Unido, la política respecto a sus territorios de ultramar es una cuestión de Estado que trasciende los cambios de gobierno. Para Starmer, las Malvinas no son un tema indiferente: durante la campaña electoral y al asumir el cargo, afirmó con rotundidad que las islas son británicas y seguirán siéndolo, subrayando que la soberanía “no es negociable”. El primer ministro calificó el asunto como “algo personal”, debido a que su tío fue excombatiente en la guerra de 1982.
Por su parte, Milei declaró recientemente al canal de streaming Neura: “Estamos haciendo avances como nunca se han hecho sobre las Malvinas”, mientras grupos libertarios en redes sociales sostienen desde hace tiempo que Donald Trump podría ayudar a “recuperar” las islas.
### Enojo masivo en Londres
Al igual que cuando Donald Trump reclamó la compra de Groenlandia, el informe del Pentágono provocó una fuerte reacción negativa en el Reino Unido, especialmente entre veteranos británicos de la guerra en el Atlántico Sur, quienes curiosamente mantienen buenos vínculos con sus pares
Argentilandia Diario ★De Argentina Para El Mundo★